
Tras unos pocos días desde la separación de Madonna y Guy Ritchie, los principales tabloides británicos iniciaron a demostrar intimidades de la convivencia diaria de la hasta hace no mucho popular pareja.
Ritchie tuvo que que soportar un “matrimonio de pesadilla” por culpa de Madonna, a la que el periódico, citando a amigos del primero, califica de “tiránica”.
El director se quejó ante sus amigos de la obsesión de Madonna por mantenerse en forma, lo que la lleva a pasar horas en el gimnasio y a untarse con cremas que cuestan casi 1.000 dólares el frasco.
El ‘Daily Mirror’ aseguró que Ritchie ni siquiera podía regalarse por las mañanas con un típico desayuno británico puesto que su esposa le imponía una dieta totalmente sana de cero grasas.
Al respecto, el periódico Daily Mail recordó que cada aspecto de la vida de la residencia que ambos ocupaban en Londres (con camas separadas) era controlado por Madonna, lo cual incluía la dieta macrobiótica que adoptó a inicios de los noventa, la marca precisa de café colombiano que debía tomarse y la procedencia exacta de la carga que ordenaba periódicamente de arándanos canadienses.
Lo que la prensa llamó “la tiranía doméstica” de la cantante además preveía la prohibición a la televisión, los periódicos, el azúcar, la sal, la crema, el queso, la comida con preservativos y la no bienvenida a los ‘amigos londinenses’ de Ritchie.
Incluso, se comenta que para la cena de Navidad estaban prohibidas las salchichas de chipolata (una tradición en el Reino Unido) puesto que la carne procesada “no debía cruzar el umbral de su puerta”, y la periodista Alison Boshoff, del Daily Mail, escribió que el año pasado hubo mucha discusión en el hogar de Madonna alrededor de si se debía permitir a su hijo Rocco, de 8 años, tener una torta de cumpleaños.
Todo esto sin considerar la obsesiva dedicación de la cantante a su rutina de ejercicios, dos horas al día, seis días a la semana, que no le dejaban mucho tiempo para compartir con su en este momento ex esposo.
El Mail reportó que en el pasado Festival de Cannes, los chismes señalaban que Madonna había pedido dos máquinas de ejercicios en la habitación de su hotel, aparentemente para que ella y su marido se ejercitaran al tiempo. Pero en realidad, la segunda máquina era para su entrenadora personal Tracy Anderson.
El diario británico considera que esta era una metáfora de cómo Ritchie había sido excluido de a pocos de la vida de la ‘reina del pop’. SEGUIR LEYENDO ….
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